La OPEP y países aliados anunciaron un aumento de 188.000 barriles diarios en la producción de petróleo a partir de julio, buscando estabilizar los precios internacionales y mitigar la inflación.
Esta medida se da en un contexto de tensión en el Estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de petróleo.
Analistas consideran que el aumento es más simbólico que real, ya que la exportación del crudo podría seguir afectada por las restricciones en la zona.
Los países involucrados en el aumento son Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán.