Se reflexiona sobre la importancia de la lírica en la música, considerándola como aquello que hace visible la parte más formal y emotiva de la composición. Se menciona que los acordes menores tienen un poder conmovedor intrínseco para el músico.
Se subraya que para dedicarse a la música se requiere una vocación profunda, siendo el músico un "intento" de serlo, movido por la necesidad de expresión y emoción.