Miles de personas se congregaron en Avellaneda para despedir al Indio Solari, en un evento que requirió una organización compleja y extensa discusión sobre la elección del lugar. Inicialmente, la familia había solicitado el Congreso de la Nación, pero el gobierno denegó la petición por cuestiones de seguridad. Se consideraron otras opciones como Tecnópolis y el estadio de Boca Juniors, pero también fueron descartadas.
Ante la incertidumbre sobre la sede, la familia decidió postergar el evento al domingo para facilitar la asistencia de personas provenientes del interior del país. Finalmente, la despedida se llevó a cabo en Avellaneda, un lugar que se consideró acorde a las necesidades y el merecimiento del artista. El evento se caracterizó por la ausencia de incidentes, con un operativo de seguridad a cargo de bomberos voluntarios y la policía provincial actuando de forma preventiva.
Se movilizaron cerca de 70 cuadras de personas en un evento emotivo y organizado, con voluntarios que asistieron a los presentes. La familia del Indio Solari tuvo un rol protagónico en la organización y en la decisión de concluir el evento ante las inclemencias del tiempo, pidiendo a la gente que regresara a sus hogares.