Miles de fanáticos de todo el país se congregaron en Villa Domínico, Avellaneda, para dar el último adiós a Carlos "El Indio" Solari. La "última misa ricotera" fue descrita como un evento de magnitud histórica, con la presencia de seguidores de todas las generaciones, desde niños hasta jubilados, a pesar de la lluvia y el frío.
La despedida generó reflexiones sobre el impacto del Indio Solari como ídolo popular y referente cultural. Se mencionó que incluso figuras políticas como Axel Kicillof y Máximo Kirchner se unieron para asegurar que los fans tuvieran un lugar donde despedir al artista, demostrando la capacidad del músico para generar consenso.
La organización del evento fue destacada, logrando manejar una afluencia masiva que llevó a la apertura de puertas una hora antes de lo previsto y a promesas de que el velatorio continuaría hasta que ingresara el último ricotero, aunque finalmente la familia decidió concluirlo en la madrugada del lunes. Se estima que alrededor de 15.000 personas por hora pasaron a despedirlo, con filas que superaron las 80 cuadras de extensión.