Se rinde homenaje al Indio Solari, definido como un "poeta del pueblo" que democratizó la lírica y llegó a amplios sectores populares.
Se critica la negativa a ceder el Congreso para el último adiós, contrastando con la movilización de más de un millón de personas en el área metropolitana.
Un albañil, Ramón, expresa el profundo cariño y la influencia del Indio Solari en su vida, lamentando la tristeza de su partida y la incomprensión de algunos ante el duelo popular.
Se menciona la gestión de Cristina Kirchner, Virginia Woolf y Máximo Kirchner para usar el Congreso, y la respuesta evasiva recibida, mientras la gente se congregaba en Luro.