Edith, hija de Ramona, víctima de femicidio, expresa su desconfianza en la justicia y denuncia la falta de avances en la investigación. Sostiene que el medio cuerpo de su madre sigue desaparecido y que la justicia se niega a realizar las búsquedas necesarias, como la excavación de pozos sépticos. Critica la inacción judicial en comparación con otros casos donde se emplearon recursos significativos.
Se cuestiona la logística del crimen y la posibilidad de que Bustamante no haya actuado solo. La familia sospecha que otros integrantes de la casa de Bustamante podrían estar involucrados. Los peritajes de los celulares secuestrados, incluyendo los de Bustamante y familiares, aún no arrojan resultados concluyentes sobre la existencia de cómplices.