Lorna Evans relató las dificultades que enfrentó al postularse a la NASA, siendo rechazada en tres ocasiones para un curso de especialización en medicina aeroespacial.
La persistencia fue clave, ya que un médico de la NASA, quien también había sido rechazado previamente, la animó a seguir intentándolo.
Finalmente, en su cuarta postulación, Evans logró ser aceptada, demostrando que la perseverancia es fundamental para alcanzar metas ambiciosas.