Lorna Evans relató su sueño de ser astronauta desde la infancia, a pesar de que su padre le advirtió sobre la falta de programas espaciales para argentinos y mujeres.
Determinada, se propuso ser la primera mujer argentina en lograrlo.
Recordó cómo jugaba en una plaza cerca de su casa, subiéndose a un cohete de juguete y sintiendo que era una astronauta, alimentando su vocación desde temprana edad.