El segmento narra la historia de algunas de las joyas más icónicas pertenecientes a Elizabeth Taylor, cuya colección solo fue superada por la de la Reina Isabel II. Se detallan tres piezas destacadas: el diamante Taylor Barton, la perla peregrina y el diamante crew.
El diamante crew, de 33 quilates, perteneció originalmente a Vera Cruz, esposa de un aliado de Hitler, y fue adquirido por Richard Burton en subasta. La perla peregrina, con casi cinco siglos de historia, formó parte de la realeza española y posteriormente de Napoleón III, antes de ser comprada por Burton para Taylor. El diamante Taylor Barton, de 68 quilates, fue un regalo de Burton a Taylor y se estrenó en el cumpleaños de Grace Kelly, siendo engarzado en un collar de Cartier.