Los recitales del Indio Solari se caracterizaban por una convocatoria masiva que a menudo colapsaba las ciudades donde se realizaban. La logística para manejar tal cantidad de público se volvía extremadamente compleja.
La intensidad de los fanáticos y la posibilidad de incidentes fuera y dentro de los predios requerían controles rigurosos. La magnitud de sus presentaciones planteaba desafíos únicos en términos de organización y seguridad.