Se analiza la innovación del capitalismo a través de la corporación, que ofrece responsabilidad limitada a sus accionistas para atraer capital y asumir riesgos.
Se plantea la cuestión de cómo afecta la creciente autonomía de los agentes de inteligencia artificial a la estructura corporativa tradicional, que históricamente requiere intervención humana.
Se discute que la IA, al no necesitar intermediación humana para tomar decisiones y operar, podría operar de manera autónoma, lo que genera dudas sobre la representación legal y la personería jurídica de estos agentes.