Se narra el proceso de "argentinización" de Daniela Christensen, esposa sueca de Maxi López. Se detalla su fin de semana de tour gastronómico, que incluyó un asado criollo con proboletas y chinchulines, y una visita a una panchería del Conurbano.
Se ironiza sobre su adaptación a la cultura local, mencionando que luego de probar los chinchulines podría querer volver a Suecia. También se relata que saltó molinetes del tren para volver a casa y que cortó una botella para hacer un fernet en Henley.