Una clienta acude a Leiva Joyas con piezas heredadas de su abuela, que consisten en una gargantilla de plata y oro con brillantes y diamantes, y un prendedor a juego. Las joyas, de estilo victoriano, nunca fueron utilizadas por la clienta debido a que no combinaban con su estilo.
La clienta planea vender las joyas para financiar un proyecto familiar de una cafetería. A pesar de que el prendedor tiene detalles, como la falta del broche, el tasador estima que el dúo de piezas, compuestas de oro y plata, tiene un valor de 19 millones de pesos.
La clienta se muestra sorprendida y feliz con la cotización, ya que supera sus expectativas iniciales para el emprendimiento. Se acuerda realizar los papeles y el pago en el acto.