El ingreso a la capilla ardiente del Indio Solari se realizaba con respeto y emoción. Tras pasar por un vallado y un camino señalizado, los asistentes se encontraban con gigantografías del músico y seguían avanzando al ritmo de la música de Los Redondos y sus etapas solistas.
Se pedía a la gente que no se detuviera para permitir el flujo continuo. Los gritos de "gracias", llanto y emoción se mezclaban con consignas como "Indio, no te moriste, Indio, no te fuiste, Indio, estarás por siempre". En un sector cercano al féretro se ubicaban familiares y músicos allegados, como su hijo y Pablo Esbaraglia.
Se especulaba con la posibilidad de reproducir música del Indio mientras la gente ingresaba a la capilla ardiente, con parlantes y pantallas gigantes que mostraban el paso de los concurrentes. La música de Los Redondos y las distintas etapas solistas del Indio sonaban de fondo, creando un clima de "fiesta" a pesar del dolor.