El Indio Solari, a pesar de su condición, se mantenía conectado a través de redes sociales y mensajes de audio, evitando apariciones públicas. Su círculo íntimo, compuesto por su esposa e hijo Bruno, era su principal sostén.
Aunque su vida no era ostentosa, participaba en actividades cotidianas como llevar a su hijo al colegio y firmar autógrafos a sus compañeros. Su conexión con el mundo exterior se manifestaba a través de estas interacciones puntuales y su presencia online.