Un impacto de asteroide a gran escala tendría consecuencias catastróficas, incluyendo la desaparición de ciudades, la destrucción de infraestructuras y tsunamis devastadores en las zonas costeras. La violencia de un evento así, comparable al meteorito que causó la extinción de los dinosaurios, podría sumir al planeta en un invierno tóxico.
Aunque Oumuamua y Borisov pasaron lejos de la Tierra, la posibilidad de futuros impactos cercanos mantiene la preocupación. La detección temprana y el desarrollo de tecnologías de defensa planetaria son cruciales para mitigar estos riesgos.