Se plantea el caso de una empresa que utiliza IA para facilitar la obtención de recetas de Osempic, conectando pacientes con médicos y farmacias, lo que resulta en un proceso más rápido y económico.
Surgen preocupaciones sobre los riesgos asociados, como la posibilidad de generar recetas de forma fraudulenta o la comercialización de medicamentos sin la debida supervisión médica, a pesar de que en este caso los médicos son reales.
Se debate si la IA puede agilizar procesos médicos y de investigación, pero también si la falta de regulación puede generar dilemas éticos y de salud pública, como ya ocurre con la industria farmacéutica.