Se recordaron las despedidas multitudinarias de otros ídolos populares argentinos como Gilda y Rodrigo, eventos que también movilizaron a miles de personas.
La despedida de Gilda en 1996 ocurrió en la Ruta 12, cerca de su santuario, atrayendo a una gran cantidad de seguidores. En el caso de Rodrigo, en el año 2000, su velatorio en la Municipalidad de Lanús congregó entre 20.000 y 50.000 personas, desbordando las instalaciones y generando un caótico traslado al cementerio.
Aunque estas cifras son menores en comparación con las de Gardel o Maradona, demuestran el fenómeno de devoción y el impacto emocional que estos artistas generaron en la cultura popular argentina, movilizando a sus fans de manera extraordinaria.