Se analiza una antigua denuncia de abuso sexual realizada por Melisa Heredia (madre de Agostina) contra Gabriel Vega (padre de Agostina) en 2015, la cual fue desestimada por falta de pruebas. La defensa del padre argumenta que se intenta ensuciar su imagen con acusaciones infundadas, señalando que el informe médico de la época no constató lesiones.
Se cuestiona la veracidad de las denuncias en contextos de discordia parental, advirtiendo sobre el riesgo de contaminar la mente de los menores y la baja estadística de falsas denuncias (0.09%). Se subraya la importancia de las pericias y la cámara Gesell para esclarecer la situación.