El cronista Adrián Salonia se encuentra en Villa Domínico, donde se desmantelan las vallas y pantallas tras la despedida de un Indio Solari.
En el lugar, Salonia dialoga con Beatriz, una fanática que viajó desde lejos para presenciar el evento. A pesar de haber llegado temprano, no pudo ingresar ya que las puertas habían cerrado.
Beatriz describe al Indio Solari como un "ídolo, literario, filósofo, poeta y cantante nacional de rock", destacando su esencia argentina y la conexión que generaba con su público.