Belén, oriunda de Puerto Deseado, Santa Cruz, y residente en Córdoba, relató su frustración al enterarse del cierre de la capilla ardiente del Indio Solari al llegar a Retiro. A pesar del largo viaje, no pudo despedir al ídolo.
Belén describió el viaje como una "peregrinación" y expresó que, aunque sabe que no es la "última misa", la música del Indio Solari, que la introdujo su hermano, siempre permanecerá en su corazón. A sus 32 años, las canciones de Solari la marcaron desde los 6 o 7 años.
La seguidora enfatizó el respeto que el Indio Solari tuvo hacia su público y la armonía que generó entre la gente. Agradeció al artista por todo lo que les dio, reconociendo su calidad de "filósofo historial" y su profunda conexión con el pueblo argentino.