Se describió la escena en el velatorio del Indio Solari, donde jóvenes que trabajaron en el cuidado de la capilla ardiente compartieron sus vivencias. Una mujer relató la emoción de ver a la gente llorar y desmayarse, pero también la alegría por los recuerdos compartidos, acompañados por la música del Indio.
Otro joven que trabajó de cerca en la capilla ardiente calificó la experiencia como "muy emocionante y doloroso", destacando la figura del Indio Solari como un ícono popular que unió generaciones, desde personas de 80 años hasta niños de 12. Se mencionó la entrega de flores, banderas y dibujos como muestra de afecto.