Perú vive una jornada electoral de infarto con un balotaje extremadamente cerrado entre Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez. La incertidumbre es total, con una diferencia mínima de votos que mantiene al país en vilo a la espera de los resultados definitivos, que se conocerán recién en julio.
La polarización es la marca de esta elección, reflejando la profunda división social y política del país. Ciudadanos expresan su cansancio ante la corrupción y la delincuencia, clamando por un cambio radical que impulse el crecimiento y la estabilidad.
La inestabilidad política, con ocho presidentes en la última década, ha afectado la economía y la planificación a largo plazo. El caos de tránsito en Lima es un reflejo de la falta de orden y la improvisación en la gestión pública. La seguridad, la educación y la salud emergen como las principales preocupaciones de los peruanos.