Se describe el ritual de la fiesta de las primicias, donde el sacerdote tomaba una gavilla (un manojo de trigo) y la mecía ("agitaba") delante del Señor como señal de gratitud. Este acto era para que la persona que ofrecía la primicia fuera aceptada y tuviera el favor de Dios.
El ritual se realizaba el día siguiente al día de descanso (sábado), es decir, el domingo. Se menciona que este día coincidía con el inicio de la fiesta de los Panes sin Levadura, que comenzaba después de la Pascua.