Mauro le propone a Leo Paradiso, quien se encuentra en el extranjero, que a su regreso a Argentina le traiga una botella de bebida espirituosa para celebrar su vuelta. La idea es compartirla y que sirva como un gesto de bienvenida.
Leo accede a la propuesta y comenta que las botellas que colecciona las reutiliza para guardar agua, demostrando así su espíritu práctico y su aprecio por no desechar objetos que le gustan.