Los conciertos del Indio Solari generaban un colapso logístico y urbano en las ciudades donde se presentaba. La magnitud de la convocatoria superaba la capacidad de organización de cualquier lugar.
Incluso ciudades de 150.000 habitantes se veían desbordadas por la llegada de miles de fanáticos. La presencia del Indio Solari era tan fuerte que su sola figura lograba ordenar la masiva concurrencia, aunque manejarla se volvía cada vez más difícil.