Se describe al Indio Solari como un hombre de perfil extremadamente bajo, incluso en su barrio, donde realizaba sus actividades cotidianas con normalidad y era respetado por todos. Se enfatiza el amor y respeto que inspiraba su figura.
Se destaca su coherencia al mantenerse fiel a su objetivo artístico: su obra era la música y el escenario, y no buscaba exponer su vida privada. Se valora la dificultad de lograr este nivel de respeto en la sociedad actual.