Nancy, fanática del Indio Solari, expresa su profunda emoción y tristeza por no haber podido darle el último adiós. Describe al Indio como "mi vida, es mi religión", y afirma que representa todo para ella.
Nancy relata cómo las canciones y la presencia del Indio en el escenario la conmovían profundamente, llegando a caer de rodillas de emoción en un recital en Tandil. Lleva tatuada una frase del Indio como muestra de su devoción.