El sacerdote presenta la gavilla como señal de gratitud y para ser aceptado por Dios, lo que se interpreta como ser "visto con respeto". Quienes honran a Dios con sus primicias reciben Su favor, acceso a Su presencia y bendiciones.
Se enfatiza que tener el favor de Dios es más valioso que el favor humano. Ser aceptado por Dios, ser mirado con respeto y alcanzar Su favor son grandes bendiciones que acarrea el honrar a Dios con las primicias y ponerlo en primer lugar.