La despedida pública del Indio Solari en el predio de Villa Domínico concluyó a las 4 de la madrugada, con una multitud estimada en más de un millón de personas.
Si bien la organización general fue elogiada, se señaló una falla en la provisión de transporte público para los asistentes al finalizar el evento, lo que obligó a muchos a regresar caminando a sus hogares.
A pesar de este inconveniente, la jornada se desarrolló con prolijidad y orden, permitiendo que la gran cantidad de fanáticos pudieran dar el último adiós a su ídolo.
La familia del Indio Solari había definido el predio como el lugar para la concurrencia pública, buscando evitar que se transformara en un santuario.