Se analiza la masiva concurrencia en Avellaneda para despedir al Indio Solari, destacando que, más allá del homenaje musical, hubo un mensaje político implícito dirigido al gobierno nacional.
Se critica la ausencia y distancia del gobierno ante este evento, interpretándolo como una desconexión emocional con la gente. Se señala que muchos discursos de los presentes contenían mensajes al gobierno nacional, incluso cuando no se les preguntaba directamente por política.
El segmento sugiere que la Argentina presente en Avellaneda es una que el gobierno no suele mostrar, enfocándose en el individualismo. Se resalta que la música del Indio Solari conectaba con sectores y generaciones que se sienten excluidos del sistema.