Se aclara que no existía una "habitación secreta" en la casa de Barrelier, sino una zona de la vivienda que Faceta utilizaba y compartía con su familia. Esta área estaba claramente delimitada y no implicaba códigos ni contraseñas para acceder.
El abogado defensor de Faceta enfatiza que no había elementos ocultos ni secretos en la distribución de la casa, desmintiendo versiones sobre códigos de acceso o habitaciones restringidas más allá del uso personal de cada ocupante.