Se discuten dos casos de conductores ebrios que provocaron siniestros viales graves, superando ampliamente el límite legal de alcohol en sangre.
En La Plata, un conductor con 2.44 de alcohol atropelló a una adolescente, sin ser detenido, lo que genera indignación y reclamos de ONGs como Madres del Dolor para endurecer las penas.
Otro caso en Mendoza involucra a un conductor con 2.13 de alcohol que, a pesar de haber sido inhabilitado previamente, seguía manejando.
Se debate la necesidad de penas más severas, incluyendo detención inmediata y prisión efectiva, para quienes conducen bajo efectos del alcohol y causan daños.