Se cuestiona la estrategia de la investigación, sugiriendo que se enfoca en figuras de bajo nivel como Barrelier, a quien se describe como un "falopero" con problemas de adicción, en lugar de indagar en quiénes realmente mueven los hilos de la organización criminal.
Se plantea la hipótesis de que se está realizando un "control de daño" para limitar la investigación a los eslabones más bajos de la cadena, sin abordar las estructuras de poder subyacentes.
La discusión se centra en la diferencia entre un "narquito" y un capo, y la necesidad de investigar las redes de corrupción y poder que permitirían la impunidad de los verdaderos responsables.