Se plantea la preocupación por la libertad de prensa y el derecho a la libre expresión, advirtiendo al presidente Milei que no repita actitudes de la gestión de Cristina Kirchner y que no incurra en un "síndrome de hubris".
Se enfatiza que la política debe ser un espacio para cambiar la vida de la gente y no solo para recibir halagos, y que las soluciones no se logran con gritos, a menos que sean para señalar problemas urgentes.
Se hace un llamado a no avanzar sobre los otros poderes del Estado, recordando los acuerdos previos y advirtiendo sobre posibles alianzas políticas.