En la extensa fila para despedir al Indio Solari, los fanáticos aprovechan para comprar comida y merchandising. Se observan puestos de choripanes, hamburguesas y otros productos relacionados con la cultura ricotera.
El ambiente es festivo y de camaradería, a pesar de las largas horas de espera. La gente se organiza y comparte su devoción por el artista, creando una experiencia colectiva.