Se analizan las pruebas que complican a Osvaldo Faceta en el caso Agostina, incluyendo llamadas sospechosas y cruces constantes con Barrelier durante las horas críticas del crimen.
Faceta admitió haber cambiado las sábanas de la casa tras el crimen, pero no alertó a la justicia. Esta omisión lo convierte en cómplice, ya que sabía que se buscaba a una niña muerta y su amigo, Barrelier, estaba involucrado.
Se cuestiona la necesidad de que Faceta durmiera allí y se espera que la investigación determine quién más estuvo presente y qué sucedió con las sábanas.