Elisa, abuela de Agostina, aclara sus declaraciones sobre el padre de la niña, negando haberlo comparado con el asesino pero afirmando que Agostina sufrió mucho a su lado.
Revela la existencia de una carta escrita por Agostina dirigida a su padre, donde expresaba sus sentimientos y el maltrato recibido.
Explica que la carta fue encontrada por casualidad al buscar ropa para el cajón de su nieta, y que el dolor les impedía entrar a su habitación.
Moria expresa comprensión ante el dolor de Elisa y la acompaña en su sufrimiento, destacando la valentía de los abuelos.