El tenista alemán Alexander Sverev se consagró campeón de Roland Garros, obteniendo su primer título de Grand Slam. La victoria culmina un camino de esfuerzo y dedicación para el jugador.
Tras la final, Sverev celebró efusivamente, incluyendo el consumo de alcohol en la copa de los mosqueteros, trofeo del torneo. La cultura etílica alemana y la euforia del momento pudieron haber influido en sus posteriores declaraciones en la conferencia de prensa.