Los seguidores del Indio Solari, algunos con hasta 25 años de fidelidad, se congregan para despedir al ídolo. Portan banderas y comparten la emoción de este momento único, demostrando la longevidad de su conexión con la música.
A pesar de no haber podido asistir a todos los recitales, la devoción se mantiene intacta. La figura del Indio Solari representa una misa, un evento que trasciende lo musical y se convierte en una experiencia espiritual para sus fans.