Desde Bahía Blanca, un grupo de hermanos y amigos llegó para despedir al Indio Solari, destacando la solidaridad y el espíritu de comunidad que siempre caracterizó a los seguidores del músico.
Recordaron cómo, desde pequeños, sus padres organizaban colectivos para asistir a recitales, y cómo la música del Indio los acompañó en todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la adultez. La experiencia de compartir con desconocidos, un abrazo y una letra en común, resalta la profunda conexión emocional que generó el artista.
La música del Indio Solari ha sido una constante, presente en momentos de alegría, tristeza y en el arranque del día, consolidándose como una banda sonora personal para cada uno de sus seguidores.