Se analiza la muerte del Indio Solari en el contexto de la "batalla cultural" impulsada por el gobierno de Javier Milei. Se sugiere que la figura del Indio Solari y las marchas como Ni Una Menos representan un desafío al poder presidencial.
Se critica la postura del gobierno frente a la muerte del ídolo popular, destacando el silencio de Milei y la negativa a ceder el Congreso para el velatorio. Se cuestiona la gestión de los femicidios y el recorte de presupuestos relacionados con género.