Se critica la postura de Javier Milei sobre la inteligencia artificial, quien promueve su desregulación en contraposición a los pedidos de regulación del Papa León XIV y otros líderes mundiales.
Se menciona la inversión de Peter Thiel en Argentina, un magnate que utiliza la IA para fines bélicos, y su cercanía con Milei, lo que genera preocupación sobre el uso de esta tecnología sin control y sus posibles implicaciones delictivas.