Se abordan dos pasajes bíblicos que a menudo se malinterpretan para animar a hacer pactos con Dios. El primero es el Salmo 50:5, donde algunas versiones hablan de "hacer pacto con sacrificio".
Sin embargo, se aclara que el original se refiere a "mis piadosos siervos, los que han ratificado mi pacto", y que el sacrificio fue realizado por Dios, no por el hombre como condición para un nuevo pacto.