Se explora la conexión entre el fenómeno de Los Redondos y el contexto político y social de los años 90 en Argentina, marcado por el menemismo y una alta tasa de desocupación juvenil. Se plantea que el público marginalizado encontró en la banda una propuesta creíble y honesta, en contraste con la clase política.
El Indio Solari, con su figura distante, áspera y cero demagógica, se convirtió en un referente opuesto a la mayoría de los políticos. Se percibe que la banda ofreció un refugio y una figura paternal en tiempos de incertidumbre y descontento social.