El análisis del fenómeno de Los Redondos revela cómo la banda trascendió la música para convertirse en un símbolo de identificación para jóvenes en los turbulentos años 90, en un contexto de caída de la imagen política y alta desocupación.
La capacidad de la banda para generar un "abrazo colectivo" y canalizar el dolor y la necesidad de expresión de sus seguidores se destaca como un elemento clave de su perdurabilidad.
La discusión sobre la evolución de la banda, desde una poesía cuasi hermética hasta la masividad de los estadios, y su salto a la masividad tras presentarse en Obras, marca un hito en su historia.