Kicillof, Máximo Kirchner y Ferraresi asumen la responsabilidad de organizar el velorio del Indio Solari, aliviando la presión sobre el gobierno nacional. La gestión del evento se realiza en la provincia de Buenos Aires, evitando conflictos en la capital.
La decisión de dar un cauce a la masiva expresión popular a través de un operativo en Avellaneda demuestra una gestión más eficaz por parte de las autoridades provinciales, contrastando con la torpeza inicial del gobierno nacional.