Tras ser sentenciado por conducir ebrio, Marcos Marakovich se enfrenta a la disyuntiva entre cumplir 18 meses de cárcel o aceptar una oferta de servicio comunitario. Inicialmente, Marcos se muestra reacio a la idea de servicio comunitario, expresando su desagrado y deseo de evitarlo. Sin embargo, la jueza, ante su negativa, le ofrece una alternativa más específica: entrenar a adultos con discapacidad intelectual en la Asociación "Los Superamigos".
La conversación se torna tensa cuando Marcos utiliza el término "retrasados" para referirse a las personas con discapacidad intelectual, lo que provoca la intervención de su abogado para corregirlo y sugerirle que las llame por sus nombres. La jueza, aunque molesta por la falta de tacto de Marcos, le da la oportunidad de redimirse a través de esta labor social, dejándole claro que debe ser respetuoso y considerado con las personas a las que entrenará.