El Indio Solari expresa su convicción de que el derecho de los jóvenes a disfrutar de un espectáculo de rock ha sido avasallado. Considera que los chicos solo desean asistir a los recitales para estar con sus novias, bailar, disfrutar del show y escuchar la música que los conmueve.
El músico rechaza la idea de que los jóvenes sean malos, vándalos o malevolentes. Señala que quienes así piensan tienen fantasmas y asocian conceptos estéticos con la adoración del demonio, o consideran un pecado actos triviales como masticar chicle mientras se habla.
Solari lamenta que la sociedad anide este tipo de prejuicios, y aunque el momento es traumático, considera que el planteo de estas cuestiones podría tener algún aspecto positivo, aunque se niega a usar la palabra "positivo" en el contexto actual.