Tegucigalpa, la capital de Honduras, se encuentra en estado de emergencia debido a una severa sequía. Los embalses que abastecen a la ciudad muestran niveles dramáticamente bajos (42% y 34%), y se estima que 75 municipios podrían verse afectados.
Las autoridades han dispuesto cortar la jornada escolar y pasar a clases virtuales en algunos sectores. Los camiones cisterna no alcanzan para abastecer a la población, y en los barrios más castigados, el agua corriente es un recuerdo del pasado. Los habitantes deben economizar el agua al máximo, y algunos vendedores se niegan a vender incluso con dinero.